Día 3: Brasil
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Brazil
⛪️ Cuatro obstáculos que pueden frenar nuestros esfuerzos por plantar nuevas iglesias
Muchos brasileros se muestran cautelosos ante las nuevas iglesias porque han visto a líderes religiosos hacer mal uso del dinero, el poder o la atención pública.
Las iglesias acompañan y sirven a comunidades que enfrentan pobreza, violencia, adicciones y tensiones familiares. Para satisfacer estas necesidades, los líderes necesitan sabiduría, voluntarios capacitados y recursos confiables.
Las nuevas iglesias necesitan pastores y líderes ministeriales maduros. Puede ser difícil brindar una formación bíblica sólida y, al mismo tiempo, satisfacer las necesidades económicas de los líderes.
Las normas gubernamentales diseñadas para proteger a las comunidades indígenas de Brasil de influencias externas limitan en gran medida los esfuerzos por compartir el evangelio y plantar iglesias entre ellas.
🙏🏼 Tres peticiones de oración por quienes trabajan para fundar nuevas iglesias
Pídele a Dios que ayude a los creyentes a servir a sus comunidades locales con honestidad, humildad y compasión, para que sus vecinos vean claramente el amor de Cristo.
Pídele a Dios que levante una nueva generación de fundadores de iglesias y voluntarios que estén arraigados en las Escrituras, amen a las personas y estén dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para iniciar nuevas iglesias.
Pídele a Dios que abra puertas para el ministerio en las comunidades indígenas, especialmente a lo largo del río Amazonas.
🌏 Dos datos interesantes sobre nuestro movimiento en este país
Los líderes y las iglesias de Charis Brasil están muy comprometidos con seguir los principios bíblicos de trabajar juntos y depender unos de otros (interdependencia). Están viendo buenos resultados al servirse y apoyarse mutuamente.
La mayoría de las iglesias de la Alianza Charis en Brasil se encuentran en el extremo noreste, mientras que otras están dispersas por los estados del sur
♥️ Una promesa preciosa mientras buscamos plantar nuevas iglesias
¿Acaso no dicen ustedes: “Aún faltan cuatro meses para el tiempo de la siega”? Pues yo les digo: Alcen los ojos, y miren los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe su salario y recoge fruto para vida eterna, para que se alegren por igual el que siembra y el que siega. Porque en este caso es verdad lo que dice el dicho: “Uno es el que siembra, y otro es el que siega.” Yo los he enviado a segar lo que ustedes no cultivaron; otros cultivaron, y ustedes se han beneficiado de sus trabajos.»
—Juan 4:35-38
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