Entrevista: Colaboración e Interdependencia en el Ministerio Internacional
La obra de la Alianza Charis en Chile comenzó en 1998, cuando un chileno, José Sepúlveda, que residía en Argentina, decidió regresar a su país junto a su familia para plantar una iglesia. En 2001 se unieron a este esfuerzo una familia proveniente de Brasil, los Silva, y una joven argentina, Adriana Camandona. Más adelante, en 2003, Adriana se casó con Juan Sáez, un chileno que había vivido doce años en Argentina.
Este equipo, que durante muchos años mantuvo un carácter multicultural y recibió el constante aporte de personas de distintos países, se estableció en la ciudad de Curicó. Con alrededor de 160.000 habitantes, Curicó está rodeada de viñedos, montañas y fértiles paisajes, y combina sencillez, identidad y belleza natural en el corazón del valle central de Chile.
La siguiente entrevista nos permitirá conocer cómo la iglesia en Argentina continúa siendo un importante apoyo para los hermanos chilenos y cómo nuevos proyectos comienzan a tomar forma durante este año 2026.
Participantes:
Walter Testa (Argentina)
Juan Sáez (Chile)
Entrevistadores: Adriana Camandona y Alejandro Robles
1. ¿Puede compartir su experiencia en la colaboración o apoyo a ministerios en otros países?
Walter Testa:
Creo firmemente en la colaboración, la interdependencia y en fortalecer los lazos con ministerios en diferentes países. Nuestra experiencia comenzó en México, donde estuvimos basados en la Ciudad de México y viajamos por todo el país, trabajando tanto con nuevas obras como con ministerios ya establecidos.
Durante ese tiempo, también sentimos una carga por Guatemala, lo que nos llevó a hacer un primer contacto que luego se transformó en una relación profunda y duradera con los líderes y la obra allí. Esto abrió puertas para servir en otros países de Centroamérica como Honduras, El Salvador y Nicaragua, participando en proyectos de capacitación, iniciativas de ministerio integral, evangelismo y discipulado.
Estas experiencias fueron muy enriquecedoras. No fuimos solamente a enseñar, sino también a aprender. Fuimos edificados mutuamente, tanto cultural como espiritualmente. Fue una experiencia de dar y recibir.
Además, hemos servido en Brasil, Uruguay y Chile, organizando encuentros de líderes, capacitaciones y viajes misioneros. Nuestra visión siempre ha sido conectar y fortalecer a la Iglesia en toda Latinoamérica mediante esfuerzos colaborativos.
2. ¿En qué consiste el apoyo actual a Chile?
Walter Testa:
El proyecto en Chile es amplio, pero lo hemos enfocado en tres acciones concretas para el 2026:
Capacitación de líderes: Una agenda mensual con capacitadores latinoamericanos, abordando temas relevantes a las necesidades del liderazgo chileno.
Acompañamiento pastoral: Un equipo de cuatro a cinco matrimonios que mantendrá contacto frecuente con los líderes locales, brindando apoyo espiritual, oración y ánimo, además de fortalecer el evangelismo y el discipulado.
Visitas misioneras: Se planifican dos visitas: una con un equipo pequeño enfocado en líderes, y otra con un equipo más amplio (principalmente jóvenes) enfocado en el trabajo misionero práctico.
3. ¿Quién organiza y lidera esta iniciativa?
Walter Testa:
Esta iniciativa nace de una carga personal por Chile, especialmente después de una visita reciente. Sin embargo, ha evolucionado hacia un esfuerzo colaborativo con líderes de diferentes países.
Aunque estoy ayudando en la coordinación, no se trata de una tarea individual. Queremos que sea un trabajo en equipo donde muchos participen y, muy importante, donde los líderes en Chile tengan la última palabra. Nuestro rol es servir y apoyar conforme a sus necesidades.
4. ¿Con qué frecuencia se comunican y qué desafíos han encontrado?
Walter Testa:
Al ser un proyecto en desarrollo, estamos trabajando en mantener una comunicación constante y fluida. Creemos que una comunicación frecuente y clara es esencial para una colaboración saludable.
Uno de los principales desafíos es involucrar a más personas a nivel internacional, motivándolas a participar a través de la oración, el apoyo financiero o el servicio directo. Otro desafío importante es comprender correctamente las necesidades reales de los líderes y las iglesias en Chile para poder ser verdaderamente efectivos.
5. ¿Cuál ha sido su experiencia en apoyar ministerios en otros países?
Juan Sáez:
Para mí ha sido un gran privilegio. He tenido la oportunidad de relacionarme con líderes de distintos países que enfrentan desafíos similares en el ministerio. Estos encuentros son alentadores y desafiantes, ya que nos motivan a crecer y aprender.
He participado en encuentros internacionales, como en Brasil, y también en labores de ayuda en México después de un terremoto. Como iglesia, hemos colaborado en misiones en Ecuador y en otras necesidades, tanto de manera económica como práctica.
Estas experiencias nos hacen sentir parte de una Iglesia global, unida más allá de las fronteras.
6. ¿Qué resultados han visto en la colaboración con Argentina?
Juan Sáez:
Argentina ha sido clave en el desarrollo de la obra en Chile. Desde los inicios, ha habido apoyo constante en capacitación, envío de misioneros y sustento económico.
Más allá de lo práctico, lo más valioso ha sido la relación. La amistad, el acompañamiento pastoral y el compromiso han tenido un impacto profundo.
También hemos visto resultados concretos en la formación de líderes. Por ejemplo, miembros de nuestra iglesia han participado en programas de capacitación misionera y formación biblica, lo cual ha fortalecido nuestro ministerio local.
7. ¿Qué resultados esperan de la colaboración actual?
Juan Sáez:
Esperamos seguir creciendo en la formación de líderes y en la efectividad del ministerio. Esta colaboración nos permite planificar mejor, fortalecer nuestros equipos y generar oportunidades tanto para quienes sirven como para quienes reciben apoyo.
Además, las experiencias misioneras impactan profundamente a quienes participan, ayudándolos a crecer espiritualmente y a comprometerse más en sus iglesias locales.
8. ¿Cómo puede ser sostenible este ministerio a largo plazo?
Walter Testa:
La sostenibilidad depende de que la visión sea compartida. Si depende de una sola persona, no perdurará. Pero si muchas personas se apropian de la visión, el ministerio puede continuar en el tiempo.
Estamos trabajando en formar líderes, fomentar el compromiso y desarrollar modelos reproducibles.
Juan Sáez:
También es clave comunicar y difundir esta visión. A medida que más personas la entienden y la abrazan, se involucrarán, lo que fortalecerá la sostenibilidad.
9. ¿Qué lecciones han aprendido de esta experiencia?
Walter Testa:
Una de las principales lecciones es que el ministerio siempre es un intercambio. Muchas veces pensamos que vamos a dar, pero terminamos recibiendo mucho más.
Por ejemplo, al trabajar con comunidades indígenas en México, aprendimos profundamente y fuimos desafiados en nuestra fe y perspectiva.
Juan Sáez:
La comunicación es fundamental. Hoy tenemos muchas herramientas disponibles y debemos aprovecharlas. Construir relaciones y conocer las necesidades es clave para una colaboración efectiva.
10. ¿Qué consejo darían a iglesias que desean apoyar ministerios en otros países?
Walter Testa:
El primer paso es conectarse. Muchas iglesias no se involucran simplemente porque no conocen las necesidades.
A partir de ahí, el apoyo puede darse a través de la oración, las ofrendas, la capacitación y el envío de equipos. Pero todo comienza con establecer relaciones y comprender el contexto.
Conclusión
Esta entrevista resalta la importancia de la interdependencia, la colaboración y el ministerio relacional para avanzar en la obra de la Iglesia a nivel global. A través de una visión compartida, buena comunicación y compromiso, las iglesias pueden trabajar juntas más allá de las fronteras para fortalecerse mutuamente y expandir el alcance del evangelio.